Toda la vida hemos vivido en una sociedad que si bien no es perfecta, tiene características que sabiendo aprovecharlas, permiten surgir al individuo que así lo decida, y por ende a la sociedad dependiendo de la capacidad individual y colectiva.
Muchas cosas por mejorar, porque el sistema, por decirlo de alguna manera, no es prefecto, y siempre estará en reacomodos; cambios que si tienden a mejorar la situación, son siempre bienvenidos.
Los cambios sólo pueden venir de sociedades que van siendo forjadas en educación, valores y buenas costumbres, teniendo como horizonte el bienestar individual y colectivo.
No se puede pretender cambiar de un sólo plumazo, los valores y las costumbres de una sociedad que le ha costado cientos de años erigirse bajo un determinado patron de normas y establecerlas como suyas.
Todo lo que ocurre en la tierra esta regido por el tiempo, y sólo el tiempo da buenos frutos; nada que se haga sin él, puede resultar bueno.
En América latina vivimos en sociedades libres (excepto: Cuba, Nicaragua y Venezuela) y los ciudadanos eligen a quien los gobierna. Desafortunadamente los gobernantes en la mayoría de los países, no han estado a la altura de la exigencias de la sociedad a la que gobiernan, o la población no quiere, o no colabora activamente en los planes que cada gobernante aplica convencido que que es lo mejor para su sociedad.
Lo que si es evidente, es que nuestros países no alcanzan un ritmo óptimo de desarrollo y crecimiento que alcance la calidad de vida soñada, con algunas excepciones, como Chile y Uruguay.
Ante tal problemática, se presentan los comunistas y socialistas, con su oferta ilusa de lograr en poco tiempo lo que no se ha logrado en muchas decadas. Vendiendo su panacea a todo aquel que se sienta relegado en la sociedad actual, ofreciéndole un cambio de vida radical y las oportunidades que nunca ha tenido.
Creer en comunistas-socialistas que ofrecen la vida y la sociedad soñada, con talento para la oratoria para convencer incautados en la sociedad, debería despertar un sin número de sospechas de que algo no anda bien, de que algo viene después de...
Y como ejemplo válido y actual, se tiene a Venezuela, que gozaba de un crecimento y desarrollo económico aceptable, con muchas deficiencias, pero allí estaba, encaminada. Llega un socialista ofreciendo milagros, y terminó uniendo al país más rico en petróleo de América Latina, en el país con más pobreza extrema (64%) y con 96% de hogares con que viven en pobreza.
Mateo Cañas F.
23/05/2021
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